La obra es una pintura abstracta dominada por dos colores principales: un amarillo anaranjado brillante y luminoso que ocupa la parte superior derecha y central del lienzo, contrastando marcadamente con un verde profundo, casi negro, que ocupa la mayor parte del resto del espacio. El color amarillo anaranjado parece emanar de una fuente de luz, extendiéndose y fundiéndose suavemente con el verde oscuro. Hay tonalidades más claras de verde y toques de verde amarillento donde se encuentran los dos colores, creando un efecto de transición fluido pero definido. En la unión de los dos colores, aparecen toques de naranja rojizo brillante como relámpagos o chispas. La textura de la pintura parece ligera y vaporosa, casi como una nube o nebulosa cósmica. No hay elementos figurativos reconocibles; la composición se centra por completo en la manipulación del color y la luz. La atmósfera es a la vez misteriosa y contemplativa, evocando una sensación de calma y contemplación ante un fenómeno trascendental. El ambiente es sereno a pesar del llamativo contraste de colores, sugiriendo armonía entre opuestos. La firma del artista está discretamente ubicada en la esquina inferior derecha. También está fechado y firmado en el reverso.
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1120,00 €Precio
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